Entre la soledad y el aplauso

Quizás alguno os habréis preguntado en alguna ocasión por qué escogí ese nombre para mi blog. Pues bien, voy a satisfacer vuestra curiosidad. 

Considero que los que escribimos nos movemos en esos dos espacios: entre la soledad y el aplauso. Pero malo es que estemos más tiempo en el aplauso que en la soledad. Para escribir se necesita silencio y soledad. Los aplausos, momentos efímeros que nos aportan poco o nada, puede que solo sirvan para engrosar nuestro ego desviándonos de nuestro objetivo como escritores, ya que, como un niño glotón, necesita cada vez más golosinas para verse satisfecho. 

Permitidme unas preguntas: ¿Por qué escribimos? ¿Qué es lo que nos mueve y nos lleva a expresarnos en voz alta? ¿Qué nos empuja a inventar historias, a declamar poemas, a reflejar nuestro ideario y pensamientos que compartimos con los que nos leen, a desnudar nuestra alma y dejar retazos de ella en palabras y sentimientos de nuestros personajes?

¿Y para quién escribimos? ¿Para nosotros mismos, para los que nos van a leer? ¿Pensamos en el momento de escribir en ese posible lector? ¿Lo hacemos buscando el reconocimiento, el halago fácil, el aplauso, para ganar premios? ¿Qué nos mueve y nos conmueve al escribir?

Cada cual se identificará con algunos de esos motivos, todos dignos y aceptables. Pero yo pregunto al escritor.

“El escritor”, así a secas, desnudo de todo adjetivo, en abstracto, tal vez no sabría contestar porque él se hace invisible para que brillen sus personajes. Desaparece para que sean sus protagonistas los que ocupen su espacio. Le morderá la soledad, la fría soledad del escritor.

El escritor muere un poco con cada historia, se abraza a ella para resucitar después de la mano de los hombres y mujeres que ha reflejado en su libro. Se queda  poco tiempo en la “estancia del aplauso” y regresa a su soledad creadora para volver a llenarse, sentir, vivir y parir una nueva trama en un acto íntimo, desnudo de todo,  y con humildad. Después de la gestación, volverá a dejar libre su obra para que otros la posean. La devolverá al mundo, a la vida. En realidad, no es suya, no le pertenece desde el momento que un lector pone sus ojos en ella. 

Imagino que a muchos les puede sorprender mi forma de entender la escritura, sin embargo, me consta que no son pocos los que comprenden y la comparten y que transitan como yo entre la soledad y el aplauso. 

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7 respuestas a Entre la soledad y el aplauso

  1. Pingback: Entre la soledad y el aplauso — ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO… ESCRIBO – SENDERO BLOG

  2. Excelentes reflexiones amiga. Abrazo y rosas.

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  3. jaldegundep dijo:

    A mí me pareció entender el significado del nombre de tu blog desde que empecé a leerlo; compruebo con tu post que así es. Un abrazo y feliz día. Que disfrutes de la soledad y también, por qué no, del aplauso.

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  4. lavie dijo:

    Muy de acuerdo. Interesante reflexión sobre qué nos motiva a escribir. Aunque creo que cada caso es un mundo. En el mío, me representa una frase de Fito y los Fitipaldis que dice “porque escribo igual que sangro, porque sangro todo lo que escribo”. Profundas e inspiradoras palabras las de tu entrada. Un abrazo, compañera 🙂

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