EL HOMBRE DEL SACO by Felicitas Rebaque

Masticadores

Imagen sacada de internet

Cuando los tiranos parecen besar ha llegado el momento de echarse a temblar. William Shakespeare

En una gran cama de hierro forjado, al lado de su marido, Rosa dormía. Clavado en la pared, con la cabeza inclinada sobre el pecho, un gran crucifijo de plata parecía velar su sueño. Todo dormía en la casa, pero no, alguien estaba despierto.

Desde el interior del armario había permanecido absorto, mirando a través del espacio de la rendija de la puerta, cómo sus sombras se movían en un baile siniestro hasta que las voces y los ruidos cesaron y se oyeron los primeros ronquidos. Entonces se levantó, abrió la puerta con cuidado y echó una ojeada al exterior. El olor a sudor añejo, mezclado con el de cerveza y colonia barata, producían en la habitación una atmósfera densa y espesa.

El cuarto estaba en penumbra, iluminado apenas por la…

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