En las horas blancas

nini_interior

La mujer apretó los dientes y los puños tratando de coser su desgarro. Mecía en silencio el dolor de la pérdida. Las paredes de su vida, que tan firme apuntaló, se le desmoronaban como castillos de arena ante el embate de las olas. Trataba de sujetarlas con sus manos al mismo tiempo que se sostenía a si misma. Arriesgó a pesar de los miedos y de las dudas, apostó contra su corazón por su libertad. El esfuerzo la dejó agotada, rendida, ahogada en un cansancio infinito por la lucha mantenida; la renuncia a esa caricia ansiada quebró su cuerpo.

La niña, al sentir que perdía los brazos en los que había encontrado respuesta a su ternura, lloró desconsolada. Ya no tenía ese aliento que calmaba su ansiedad. Los interrogantes y las dudas la envolvieron de nuevo,y en la ausencia regresó a su silencio y renunció a sus sueños.

Maldijo a la mujer.

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8 respuestas a En las horas blancas

  1. Me ha encantado, Felicitas. Está muy bien expresado y sentido.
    Un abrazo.

  2. Me parece hondo y reflexivo.

  3. Un hermoso texto en el que el dolor, la carencia y el desánimo has sabido transmitirlo muy bien.
    Un fuerte abrazo.

  4. Jagxs dijo:

    Muy hermosa entrada.

    Saludo.

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