Hablando del amor…

 

 

Mi huerto ya presiente tu partida y en tristes escondrijos te solloza tratando de negar tu despedida

 

Se ha escrito tanto sobre las cualidades del verdadero amor… En verso, en prosa, todos hemos caído en la tentación de describir y hablar sobre el amor. Y siempre se hace relacionándolo con algo bello y hermoso, con el experimentar sensaciones y emociones que no hagan coger el cielo con las manos impulsados por el aliento del ser amado.

Pues yo hoy os voy a contar una historia de amor.

Ella es una mujer de sesenta y cinco años, guapa, con una belleza que los años han engalanado con serenidad y madurez. Pongamos que se llama Clara.

Clara suele ir con frecuencia a mi consulta a por recetas para su marido de sesenta ocho años de edad, enfermo de Alzheimer. Pongamos que se llama Matías.

Desde el primer momento entre Clara y yo se estableció una corriente de cordialidad. Me impresionó su entereza para afrontar la enfermedad de su marido y por la alegría y la dulzura que transmitía, a pesar del sufrimiento.

El Alzheimer se manifestó en Matías  hace seis años, poco tiempo después de prejubilarse cuando programaban una vida tranquila, sin sobresaltos, con los hijos casados y bien colocados. En el comienzo de su época dorada. 

Al principio lucharon y pensaron que juntos lograrían, sino detener la enfermedad, al menos ralentizar los síntomas. Pero el Alzheimer evolucionó en Matías muy deprisa. Hoy es el día que ya apenas reconoce a Clara. 

La semana pasada, después de recoger las recetas que necesitaba, hablamos Clara y yo, como lo hacemos siempre. Me contaba con infinita tristeza que, a pesar de la ayuda que tiene en casa, a pesar de las horas que pasa Matías en el Centro de Día, ella sola no podía ya cuidar de él. Sus hijos, que viven en otras ciudades, le recomiendan que le ingrese en un centro, a lo que ella se resiste. Yo también la animaba hacia esa solución alegando que ,ya no solo porque físicamente no puede manejarle, sino porque sería bueno para ella que psicológicamente descansara, desconectara en algún momento de la situación. La comentaba, en un intento de consolar lo inconsolable, que también tenía que mirar un poco por ella, que era muy joven y que tenía mucha vida por delante, que tenía hijos, nietos de los que disfrutar y que también la necesitaban. 

Clara me miró, me tomó la mano y me dijo: 

Para mí se acabó la vida en el momento que a Matías le diagnosticaron el Alzheimer. Se acabó la pasión, el glamour, la diversión, la tranquilidad… Se acabó todo, todo menos el amor, que ha ido creciendo, aún más, según avanzaba su enfermedad. Hemos sido de esas parejas que han conocido el amor, que han vivido el uno para el otro. Éramos tan felices, era todo tan perfecto que pienso que la enfermedad de Matías ha sido una especie de castigo. El pecado cometido no lo sé, quizás ha sido el amarnos tanto. Por eso desde hace tiempo, desde que ya no es él, porque Matías ya no es el hombre que he pasado la vida conmigo, no tengo vida por delante. Mis hijos cuando les comento estas cosas no lo entienden y tienen miedo de que me vaya a deprimir. No me deprimo, doy gracias por todo lo que he vivido, y viviré en paz hasta que yo también me marche. Pero mi La VIDA, con mayúsculas, para mi ya ha terminado.

Hoy, precisamente hoy el día de San Valentín, que se banaliza y se enaltece al amor desde la superficialidad, me he acordado de Clara.

 

 

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13 respuestas a Hablando del amor…

  1. Es una bonita historia de Amor que has descrito muy bien, Felicitas; historias como estas se podrían contar muchas, pero no salen a la luz. Y llegado a este punto, se les va VIDA ¡como no entenderlo!
    Gracias por dárnosla a conocer.
    Feliz semana y un fuerte abrazo.

  2. Se dice que el cáncer es la pandemia del siglo XXI, pero pienso que no hay enfermedad más cruel que el alzheimer. Ambas enfermedades han formado parte de mi vida desde que era niño, a través de dos familiares muy cercanos, por lo que las conozco muy bien. No es sólo una tortura para el enfermo, sino para todo su entorno. Y es en esos momentos cuando más cariño se les debe mostrar.
    Un abrazo.

    • Es terrible, y lamento que ya te hayas enfrentado a ellas. Nadie estamos exentos. Pero tiene su parte dulce. Hoy mismo, uno de mis pacientes con Alzheimer, a todas las mujeres que se cruzan con el las dice : “es usted preciosa”. Su mujer, que le lleva de la mano, sonríe.

  3. Muy muy bueno, auténtico, real, necesario conocer en un día como hoy. Un abrazo.

  4. cristinafra dijo:

    Que se puedes decir ante estas historias, las verdaderas historias de amor…. Cuantas personas viven historias tan conmovedoras y anónimas.
    Gracias por compartir estos momentos tan emotivos de tu trabajo.
    Saludos

  5. madamebovary dijo:

    Hermosa historia de amor. Pero amarse no puede ser un castigo; no hay pecado en el amor.

    abrazos.

  6. Jagxs dijo:

    Que conmovedora historia. Ya quisiera la suerte de hallar un amor que nos dure toda la vida.
    Bueno… la esperanza nunca se pierde.

    😉

    • Se puede encontrar a la vuelta de la esquina y cuando menos te lo esperas. pero es cierto que no son muchos los afortunados. O puede que sí, que lo cierto es que el Gran Amor es callado, y se vive sin grandes aspavientos ni manifestaciones externas por eso pasa más desapercibido. Un abrazo grande

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