Fue esa noche

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Esa noche se limpió los pies en el felpudo de la impaciencia: en él dejó agobios y prisas.
Colgó en el perchero la capa de la rutina cargada de los actos manidos e inconscientes que realizaba cada día. Se despojó de la abrumadora mochila de mujer perfecta.
Se detuvo esa noche…
Podía haber sido cualquier otra, pero fue aquella en la que recibió la noticia de que una persona querida emprendía una ardua batalla contra el dragón de una dura enfermedad.
Esa noche…
levantó la mirada del suelo a un cielo abigarrado de estrellas y se sumergió en su inmensidad como si fuera la primera vez que percibía ese manto lúminico sobre su cabeza.
Respiro la brisa que le besaba la cara. Escuchó la melodía que componía al deslizarse entre las hojas de los árboles: sinfonía imperceptible para los oídos saturados de ruido. Se contempló en la sombra de la luna y se diluyó en el silencio de su reflejo plateado. Se sintió afortunada, clarividente.
Fue esa noche…
cuando decidió ser dueña de su tiempo, el que fuera que le hubieran asignado. Juró que nada ni nadie le haría volver a precipitar sus pasos.
Esa noche…
se abrazó a la vida e intercambiaron un juramento de amor: la vida no pasaría sobre su tiempo sin dejar rastro ni poso y ella transitaría por la vida absorbiendo toda su intensidad, su magia y su misterio. Se la comería a mordiscos.

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11 respuestas a Fue esa noche

  1. Qué hermoso texto, Felicitas. Gracias por compartirlo.
    Un fuerte abrazo.

  2. No deberíamos esperar a que llegara el dolor para abrazar la vida. No nos enseñan a comérnosla a mordiscos hasta que, a veces, ya es demasiado tarde. Me ha encantado tu texto.

  3. Hermosísima prosa poética. En ocasiones se puede percibir todo a nuestro alrededor de manera sombría y no diluimos en el silencio esos ruidos ensordecedores. El acicate para mejorar es natural que sea efectivo sólo al hacernos dueños de nuestras propias vidas, dejando atrás todo lo que estorbe y poniendo en práctica a cabalidad esa conclusión tan certera que nos dejas..
    Muchas gracias. Abrazos con especial estima.

    • Lástima que a esa conclusión se llegue, en ocasiones, cuando ya has hecho gran parte del camino, a través de la propia vida. Como comentaba a Martes de Cuento, debería de ser asignatura obligatoria para todos desde los primeros años de vida. Abrazos grandes y cálidos, Nicolas.

  4. María dijo:

    Es cierto, querida mía. La vida hay que comérsela a mordiscos porque, nada tenemos seguro. Ni siquiera ese minuto que sigue a este.
    Un texto precioso!
    Muchísimos besos!

  5. Bello y reflexivo texto.. abrazos y rosas.

  6. Gracias, Ruben. Muchos besos y feliz tarde

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