Una dosis de fantasía…


Ayer por la tarde se desató una fuerte tormenta. Espantapajarón, en su árbol de cerezas, hacía ímprobos esfuerzos para no perder el equilibrio bajo la lluvia furiosa y el viento huracanado. Pero un torbellino de aire se lo llevó lejos y alto, hacia el cielo cubierto de nubes negras. Y desapareció tras ellas. Angustiada, pensé que lo había perdido, que jamás volvería a verlo. Mis lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia que poco a poco se hacían más pequeñas. Fuí a contárselo a la abuela Dulce, pero cuando salimos al jardín había dejado de llover. El sol retiraba con su rayos a los últimos nubarrones y en el cielo dibujó un maravilloso arco iris. Espantapajarón se deslizaba sobre él, sonriente y feliz, como si fuera un enorme tobogan, hasta que se dejó caer sobre su árbol. Corrí hacía él y, en la hierba mojada, encontré un regalo: una pequeña botella llena de un líquido de color azul. No sé por qué, sin pensármelo dos veces, destapé el tapón y lo bebí. Al instante comencé a escuchar una canción y me vi rodeada de unos personajes entrañables. Espantapajarón me había traído, de algún lugar sobre el arco iris, una dosis de fantasía

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2 respuestas a Una dosis de fantasía…

  1. María dijo:

    Una fantasía que necesitamos, querida amiga.
    Un abrazo muy fuerte…

  2. Y que no nos falte nunca. Muchos besos para tí, María

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