Decrepitud

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“No tengo miedo a la muerte, temo a la decrepitud”, afirma Salvador Paniker en una entrevista pubicada hace unos días en un diario.

Me identifico totalmente con sus palabras. No tengo miedo a la muerte, asumo que la fecha de caducidad está registrada en el libro de nuestra vida. Pero sí temo al deterioro físico,  mental e intelectual.

En mi trabajo, atiendo  a ancianos que aguardan, en condiciones terribles, a que su reloj biológico se detenga. Piel sobre huesos, úlceras tremendas, supurativas y malolientes en sus cuerpos, que ningun tratamiento terapeútico podrá curar.

Son personas  amarradas a la vida tan solo porque su corazón late y sus pulmones respiran, aunque sea fatigosamente, mientras sus familiares les rodean de cariño y se desviven en procurar que sus últimos días sean lo más confortables posible. ¿Eso es vivir?

Quiero pensar que no son conscientes de su paupérrimo estado.

Quiero pensar que  su deterioro mental, que suele acompañar  al derrumbe de su cuerpo, les impide darse cuenta del estado en que se encuentran. Pero en algunos, he visto una mirada angustiosa solicitando un fin más digno.

Quiero pensar que han sentido mi caricia sobre su rostro, que han  captado mi mensaje de ternura y piedad.

Ignoro como será mi final, pero dejaré escrito mi testamento vital. He pedido a mi familia que no me dejen terminar mi existencia de esa manera indigna por una erronea muestra de amor. Si prolongan esa “no vida”, yo no estaré allí, tendrán un cuerpo vacío,  la carcasa que acogió mi esencia, pero en ella no habrá nada sustancial que me represente. Mi espíritu habrá transcendido a otras esferas.

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9 respuestas a Decrepitud

  1. Perfume de mujer dijo:

    Difícil ver cuando esa persona se aferra a la vida y tu lo único que quieres es que ya no sufra 😦

    Puntos de vista tal vez diferentes, pero…al final, todos queremos vivir y morir con dignidad.

    Saludos!!
    🙂
    Besos
    Gabriela

    • Hablo de esas personas, generalmente de edad muy avnazada, que no hablan ni se relacionan con sus familiares, encamadas, dependientes para todo. Es terrible verlas así. Pero sí, Gabriela, todos deberíamos poder morir con dignidad.

      • Perfume de mujer dijo:

        Y sí, es que recordé a mi padre en agonía…pero todavía pidiéndole una oportunidad a la vida 😦
        Besos bonita, que tengas excelentes días!!

      • Me imaginaba que hablabas de una experiencia propia. Siento haberte recordado un momento tan triste.
        Muchos besos y gracias por comentar.

  2. Tienes razón. El seudo amor hace que los ancianos muean en condiciones de dolor y amputados hasta del alma

  3. María dijo:

    Es el amor mal entendido, querida Feli, algunas veces es necesario dejarles marchar para que encuentren la paz.
    Un abrazo de siempre…

  4. Suele ser una dificil decisión, pero también un acto de amor valiente. Muchos besos.

  5. salvela dijo:

    Sí, creo que hay que dejar a la gente partir. Una experiencia muy dura.

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