El otoño llama en mi ventana

Los árboles del jardín le reciben jubilosos agitando sus ramas. Desmemoriados, parecen ignorar que el viento que le acompaña los despojará de hojas y les dejará desnudos.
El cielo muestra su color azul frío entre nubes algodonosas mensajeras de lluvia.
En el aire, aromas de membrillos, acerolas y castañas.  Y en mi recuerdo, aquellos lejanos septiembres mortecinos, cuando de la mano de mi abuelo recorría  las huertas y  los viñedos que se reponían exhaustos del parto de la cosecha.
Mi abuelo, sin palabras, me enseñó  a amar a la tierra, a la naturaleza. A reconocer  su voz en el aire, a estremecerme ante sus transformaciones y a sentirla como algo intrínseco.
Nunca le di las gracias por ello, quizás porque hasta que fui mayor no supe apreciar ni valorar sus sabias lecciones.
Aquellas experiencias de mi infancia y adolescencia, esos olores de ayer  que abonaron mi alma, las guardo como un tesoro vivas en mi mente. Siempre me ayudaron en mi presente. Son mi otoño dorado. 

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3 respuestas a El otoño llama en mi ventana

  1. En la memoria es donde guardamos esos recuerdos bellos por venir de quien vienen y sabios porque nos preparan para ser como seremos.Una entrada muy bella, querida.Un besin, pero de los grandes…

  2. Perfume de mujer dijo:

    Hermosas palabras 🙂

    Gracias por agregarme
    Saludos!!
    Gabriela

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