CADENAS


La seguridad, la confianza se alimenta en, las más de las veces, de las propias circunstancias personales. Si nos enseñaron a ser responsables de nuestros actos seremos libres. Si nos enseñaron a no pensar, si se nos impuso un sometimiento ciego a opiniones y  decisiones de otros, viviremos esclavos
Pero el hombre por mucho que se le encadene, por mucho que se le quiera esclavizar, siempre tenderá a romper porque en su corazón oirá la voz de la libertad.  Si no se da por vencido y no ahoga ese grito interior podrá liberarse; a no ser que esté amarrado  por las ataduras que vienen de la mano de sus inseguridades y  de sus propios miedos: miedo al conocimiento a la verdad, miedo a ser el constructor de su vida  asumiendo la posibilidad de equivocarse.
Hay quien prefiere vivir  en una cómoda y segura esclavitud, en la que no se arriesga nada, que afrontar  una peligrosa y comprometida libertad.
Rompamos, arriesguemos, vivamos peligrosamente

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