SOMBRAS DE JAIMA


En recuerdo a mis amigos refugiados saharauis.
A las tres de la tarde todo es silencio en Farsía.
El calor acalla cualquier sonido.
Nadie se mueve: ni animales, ni personas.
Ni siquiera las moscas que desaparecen en las horas de más calor.
Solo el aire tórrido del siroco rompe desafiante el silencio con un susurro de brisa de mar en un oleaje de arena.
Todo está quieto, aplastado.
Las palabras también se escabullen perezosas, somnolientas. Se tropiezan al dibujarse en el papel.
No quieren reflejarse. Trazan finas líneas en mi cabeza. ¿O es en mi corazón? 
Escriben en  mi piel que absorbe ansiosa los reflejos del sol cosido a la penumbra de la jaima. 
El té estrella su furia de espuma contra el vaso que lo atrapa. Ni siquiera su sonido cantarino despierta a la tarde muda.
Una respiración pausada trepa por el aire. Larossi sestea  abandonado al sueño. Rostro sereno y una sonrisa esbozando su boca.
Yo no quiero dormir, deseo fundirme: respirar y transpirar.
Y ser silencio, mar, arena y brisa. Té en un vaso…sombra de jaima.

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3 respuestas a SOMBRAS DE JAIMA

  1. Respirar el silencio, el mar, la brisa y tener la capacidad que tú tienes para hacerlos parte de tí…

  2. Felicitas dijo:

    Capacidad y sensibilidad compartida contigo.

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